martes, 20 de abril de 2010

NIXFÉ

Muy posiblemente este sea mi último escrito que hago público, contando mi historia de vida. A punto de cumplir 46 años tomo esta decisión por que considero que tal vez y solo tal vez contando esta triste historia, llena de mas sabores amargos que dulces…Contando la historia… como si no fuese yo. Como simple espectador y no como protagonista, me sirva un poco más para juzgar si se me permite la expresión, o tal vez la palabra correcta sea analizar los sucesos que he escrito en el libro de mi vida.
Para tal efecto, echare mano de un recurso literario creando un personaje que, soy yo, pero al mismo tiempo es alguien distante, desconocido. La intención de este loco ejercicio es despojarme de una venda invisible que impide la sana critica y hasta el momento me hace dudar en quien soy.
Pensando de manera fatalista el resumen de mi vida es que, acorde a lo que estoy viviendo actualmente. Tendría que considerarme un fracasado. Aun que por otro lado, tengo la inmensa dicha de ser padre, el ver que mi hija mayor se encamina directamente a abandonar el nido y emprender el vuelo por sus propios medios. El darme cuenta que el trabajo realizado con ella no ha sido del todo malo ya que considero sin falsas presunciones que tiene sembrado en su ser buenas convicciones y principios, y por tal motivo la lógica me indica que llegara a ser una mujer de bien. Por otro lado, la llegada de mi pequeño de cuatro años actualmente, en proceso de rehabilitación de su problema de discapacidad psicomotriz, Con todos los trámites realizados para su próximo ingreso al preescolar me plantea un nuevo reto por duplicar lo hecho con anterioridad con su hermana. Aun que no me considero viejo, de hecho tal vez me encuentre un poquito mas allá de la mitad de mi vida, las heridas de múltiples batallas anteriores me hacen necesitar un descanso, mismo que estoy conciente que no llegara. Por que ese pequeño fue enviado hacia mi para llevar a cabo la tarea de sacarlo adelante. Lo que diré a continuación es mucho muy difícil, sin que llegara a ser un niño no deseado, la palabra correcta es no planificado. Llego el pequeño, cuando su madre y este modesto escritor habíamos tomado la decisión de no tener más hijos. Las cosas suceden por algo y después de duras batallas de sobre vivencia, el niño esta a nuestro lado, convertido en un hermoso reto que la vida me puso al frente, para ser derrotado por mis acciones.
Anteriormente hablaba de ser un fracasado, concretamente hablo del aspecto económico y que es el principal problema que me aqueja en la actualidad Tengo el pleno conocimiento que la mayoría de hombres y mujeres que han triunfado en esta vida, que han alcanzado la independencia económica ha sido a partir de la madurez, en base al esfuerzo diario y a la constancia en el trabajo.
Espero este sea mi caso, que todas las amarguras, todos los sinsabores que en este momento mi paladar y mi lengua saborean lentamente terminen ya. Todo esto me es mucho mas doloroso ya que no soy yo el único que sufre. Mi mas grande dolor es el sufrimiento de mis seres queridos En mi niñez sufrí de muchas carencias, de lo mas elemental de hecho y pues ahora al mirar en retrospectiva me doy cuenta que el sufrimiento fue mucho menor ya que el único que sufría era yo. Ahora La angustia atenaza mi corazón al contemplar que ellos, mis hijos viven lo mismo. La tristeza hace presa de mí al mirar como mi hijo va creciendo, dejando sus pantaloncitos cortos, sin contar con el dinero suficiente para comprarle unos nuevos, de su tamaño. Un sentimiento que no puedo describir, que tal vez debiese ser de reclamo ante la vida, ante el destino. Por haber puesto sobre mis hombros la cruz de la discapacidad. Si esto no fuese así, seguro estoy que mis hijos no pasarían carencias. Ese sentimiento se convierte en dolorosa resignación. En este mi hermoso país no se valora la experiencia y el conocimiento de gente que en la madurez plena puede poner a disposición de una empresa. Si para una persona completa físicamente hablando es difícil encontrar empleo, para una personita en mis circunstancias es prácticamente imposible.
Sin embargo, estas son las reglas del juego. Es necesario aceptarlas y en mi caso no perder la fe, de que como dice uno de mis ángeles panzones, nada es para siempre. Tener la humildad de aceptar los designios del destino, de dios o de quien ustedes gusten y manden. Por ahí, aprendí que la puerta del éxito es mucho muy ancha pero muy baja y que solo pueden entrar por ella quienes agachan la cabeza en símbolo de humildad. Y eso queridos amigos es lo que estoy aprendiendo con estos tristes sucesos.
En fin, espero que con la paciencia, la esperanza y la fe que he adquirido, independientemente de la humildad, cambie esta derrota, esta batalla casi perdida por un milagroso triunfo.
Que la vida me presente otra oportunidad (posiblemente la ultima) y que como en antaño, las carencias de mi niñez y juventud sean solo unos tristes recuerdos de mi libro de vida.
Para continuar contando mi historia nació en mi mente un nombre para el personaje que tomara mi lugar: NIXFE; solo quienes lean estas líneas, sabrán que cuando encuentren en este espacio una historia con NIXFE como protagonista, se trata de este cansado pájaro de fuego que un día acepto la oportunidad de lanzar botellas al mar con un mensaje dentro de ellas, con la esperanza de que llegue a algún destinatario y que el mensaje contenido en el interior, le sirva a alguien para valorar lo que la vida le ha prodigado.
Esperemos que algún día puedan encontrar en este espacio historias de éxito, por el momento NIXFE continuara su trajín por la dura vida que en suerte le toco vivir.

7 comentarios:

elbibis dijo...

Este escrito me recordó cómo me sentía cuando era niño y tenía sólo unos pantalones viejos y unos zapatos muy gastados. Desde hace tiempo tengo una inquietud por comentarte algo, y este escrito me hizo recordarlo... ¿podrías enviarme un email? Mil gracias.

Pequeña Saltamontes dijo...

:(

Siempre espero leer que te va mejor y me da tristeza que no sea así.

Cuenta conmigo. Sabe que en la medida de mis posibilidades siempre estaré dispuesta a ayudarte.

violador de papantla dijo...

Que pasó compadre ?
nel, no creo que sea el último escrito lo traes en la sangre, y además a muchos nos enseñas con tus historias que la vida no es duraznos con crema, date un respiro, cumple tus 46 agradecido con la vida de todo lo que te ha dado y sígule po´s que le vamos a hacer !

salu2 y felicidades por tu cumpleaños !

Guerrero dijo...

A lo largo de mi vida he conocido muchas historias como las tuyas, muchos siguen luchando y otros abandonan, los que luchan tienen que agiantar hasta el final o dejarse en el camino, mi madre fue una de esas personas que aguantó y creo que tú también. Creo que como muchos esperamos que te vaya bien pero es frustrante y triste que no sea así.
Mucho cambia lo que viene pero para mí nunca dejarás de ser un Fenix que renace una y otra vez, quizá te falta morir de nuevo para renacer otra vez.

Un abrazo!

blackeagle-italiano dijo...

Animo que la vida no se ha terminado!! Entonces no cerrar ventanas sin haber entrado por la puerta!!

Saludos Javier!!

José Luis dijo...

Fénix:
LLego puntual a la cita. Te seguí por buen tiempo en la narración de tu vida, y te reencuentro en el capítulo final.

Fénix: sigo vivo, aquí ando tratándome de reconciliar con el blog.

Un abrazo a ti, y tu bella familia.
Visítame de nuevo. Ya no soy Ventana al Amor y al desamor, soy A Contra Luz.

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Ya no digas más acerca de que será tu última vez contando aspectos de tu vida...eso lo has dicho unas cuantas veces desde que te conozco, ¿no? Y lo de considerarte un fracasado...come on, le has dado dura batalla a la vida y eres un sobreviviente de ella.

Has salido frente a la vida cuántas veces y, si bien es cierto que otras tantas te ha derrumbado, no por ello vas a dejar de levantarte y procurar tu propio destino porque nadie vendrá a dejártelo a la puerta de la casa.

No saco nada con decirte que dejes de proyectar tanto pesimismo para ti mismo si no puedo imaginar el escenario en el que estás...aún así, mi deseo es que veas más las luces que las sombras.

Saludos afectuosos, de corazón.