viernes, 1 de agosto de 2008

NIÑO FELIZ ( parte 2 )



Vienen a mi mente los pocos recuerdos felices de mi niñez, en esa vecindad de la calle de pampas. Fue ahí donde descubrí por primera vez que si quería, podía realizar cosas tal vez impensables para otros chicos en mi estado físico. Tal como lo describí en mi escrito anterior.
Menciono que fueron pocos recuerdos felices… por que así lo considero. De siempre he considerado mi blog como “emo “, es decir, la mayor parte de mi niñez y juventud fue triste. Mi compadre Patricio me comentaba que el post anterior fue corto… analizando la situación llegué a la conclusión de que fue hecho de esa manera… para paladear… para volver a disfrutar de esos momentos felices de hace tantos años. Bien, después de lo anterior, procedo a narrar la segunda parte de mi post inconcluso:

La chica que me levantó del suelo después de la caída del triciclo y me acunó amorosamente en su pecho se llama Imelda. Tiempo después me enteraría que, admirada hasta cierto punto por mi osadía, por mis ganas de no ser un inútil, me tomó muchísimo cariño.. solo bastaba con que me viese por ahí deambulando por el patio, para que corriese junto a mi, me levantara y me acunara en sus brazos, llenándome de besos.
A mis ocho años, recibí el mas lindo regalo de parte de Imelda., la primera vez que me festejaron un cumpleaños, al caer la noche de ese 19 de Junio pude percatarme del inusual movimiento en el patio. La misteriosa colocación de una gran mesa con su mantel de plástico y unos instantes después, la imagen del rostro moreno de la chica frente a mi, extendiendo sus brazos y brindándome un tierno abrazo y un beso en la mejilla. Posteriormente me condujo hasta la mesa, ya con una marabunta de impacientes chiquillos que a gritos clamaban por mi presencia. Con gran sorpresa mis ojos fueron testigos de la colocación del pastel, el oscuro color del atole champurrado de chocolate al rebosar los vasos y lo principal.. el coro de niños entonando las mañanitas en mi honor… la clásica partida de pastel con mi temblorosa mano… la mordida inicial y mi boca sonriente… llena de merengue. Quién iba a imaginar que mi próximo pastel de cumpleaños se llevaría a cabo hasta casi veinte años después… y de una forma en extremo trágica ( creo que este último suceso, merece un post completo ). Muchísimas gracias Imelda, ¡ por regalarme esos inolvidables momentos de felicidad !

Mi padre trabajaba como carpintero, solo un poco tiempo después comenzaría su debacle y sucumbiría poco a poco ante la terrible enfermedad del alcoholismo.
Ansiosamente le esperaba los Sábados por la tarde ya que recurrentemente nos obsequiaba con un pollo rostizado y una pepsi cola de litro. Además, me llevaba una revista de tiras cómicas dedicada al club de fútbol Guadalajara. - no sé por que, pero no le voy al Guadalajara, el equipo de mis amores fue y será por siempre el cruz azul – mi ansiedad por el pollo se debía al hecho de que era el único día de la semana que estabamos en posibilidad de disfrutar de tan delicados manjares.

Vivía ahí también un ángel encarnado en una señora de nombre Belén, quien a la postre, se convertiría en mi madrina para mi salida de la educación primaria, me compró un pantalón y una playera de color blanco, para estar así en posibilidad de acudir estrenando a la misa de acción de gracias y a la comida que nos organizaron por tan magno evento.
Mi madrina Belén, era asidua lectora de revistas del corazón, particularmente la de
“ Lágrimas y risas “ además del Memín Pingüin, fue con ellas que inicie el gusto por la lectura. Acudía a un localito cercano donde expendían y cambiaban revistas , con unos cuantos centavos regresaba a casa con revistas como : Santo el enmascarado de plata, Los supersabios, La familia burrón , Las aventuras de capulina y Chanoc entre otras.
Ahí en casa de mi madrina podía también ver las funciones televisadas de box, los partidos del cruz azul y las infaltables caricaturas y telenovelas.
Hace no muchos años mi corazón sufrió y mis ojos derramaron lágrimas tristes al enterarme de la muerte de mi querida madrina Belén… Que dios la tenga de su mano…

Comparando aquellos tiempos tan lejanos me sorprende un poco lo feliz que podía ser con tan poco, no necesitaba de juegos estrafalarios y caros como los niños de ahora, era feliz solo con un pollito rostizado, un refresco de cola cada semana, mis revistas de muñequitos con las cuales pude desarrollar la imaginación que hasta la fecha creo tener,
Los partidos del cruz azul, el box y las caricaturas.

Las dos cosas feas que me sucedieron en esa vecindad, fue en una ocasión que, animado por mi curiosidad infantil, destripé la vieja radio… en busca de las personitas que hablaban desde su interior, ganándome un manazo por parte de mi madrecita.
Y la ocasión en la cual mi padre me dió la única cueriza de mi infancia, ¿ motivo ?
Mi curiosidad por investigar de que color eran los calzoncitos de mi vecinita… Aclaro, en esos tiempos los niños no éramos maleados, mi intención no era sexual… obviamente no sabía absolutamente nada del tema, en verdad sólo quería saber de que color eran… Para que se den una idea del grado de inocencia que tenía, les platico que ,
Instalado en mi papel de exterminador de plagas, no sin pocos trabajos, mataba una mosca… con mucho cuidado, sin despanzurrarla… la ponía en un tabique, y con un periódico en mano como arma letal, esperaba pacientemente horas y horas para que llegasen al
“ velorio “ muchas moscas y así poder ¡ matarlas a todas !... aún sigo esperando que se presenten al velorio….

Me despido, esperando que la semana que inicia, sea llena de éxitos y amor para todos y cada uno de ustedes…

Con cariño, admiración y respeto

El Fénix .

13 comentarios:

Malhechecito dijo...

Que ha pasado con la gente compa????, no hay comentarios????, Hijole la verdad que cada dia que pasa lo admiro mas, y es que son tan parecidas nuestras vidas !!!snifff!!!, en mi casa tampoco abundaba la carne je je je lero, lero, pero la verdad fui muy feliz en mi niñez, si puediera regresar me gustaria que fuera a mis 5 años, ahi no habia preocupacion alguna por pagar nada, en fin la vida aunque dura creo que ha sido muy buena con nosotros no cree?.
Un abrazo

Evan dijo...

Esa vida tan dura que te ha tocado vivir, es lo que ha hecho que hoy seas un hombre de bien.

No cambies nunca, Fénix!

Besos!

Angie Sandino dijo...

Que buena y dulce fue Imelda y la Sra. Belén contigo, me has humedecido los ojos al pensar como te habrás sentido, es una historia para recordar por siempre, mil gracias por compartirla, tu vida es un libro lleno de aprendizajes para mi!

Un fuerte abrazo y feliz semana querido Javier!

Queen dijo...

Que bonita tu historia, y conicido con evan.
Hay muchas personas a las que el haber vivido una infancia sin muchas cosas les amarga la vida. Que bueno que no fue tu caso. Y que bonito que recuerdes a esas personas con tanto carinio. Un saludo Fenix

Anónimo dijo...

Bendita niñez mi estimado fenix. Como dice malhechecito, no te preocupabas por tener que pagar nada. Todo era juegos, e inocencia.
saluditos
maru de chocolate

Lizeth dijo...

Lo que cuentas ahora y en tu post anteriro me hicieron recordar cosas de mi infancia , como el tirciclo que tuve hasta qué muriò la mamà de unos primos y mis padres consideraron que aunque mis hermanos y yo aún eramos niños, mis primos habían perdido algo mucho màs valioso asì les regalaron el triciclo a ellos. También recordé las revistas de historietas: "Memìn Pingüin", "Joyas de la Mitología","La Pequeña Lulú" etc., que cada año traía una de mis tias que vivía en otra ciudad y que pasaba aquì las vacaciones, las revistas las coleccionaba todo el año para traernoslas, pero también había un luagr aquì donde las alquilaban por 5 centavos, así que no tenìa que esperar tanto tiempo para leer.
Son buenos recuerdos Javier aunque nuestra niñez no haya sido muy feliz.
Dios te bendiga.

MNB dijo...

¡Qué bien escribes y qué tiernos son tus cuentos!

Abrazos.

Luthien dijo...

Epaleeeeeeeee!!

No pssss que chidas historias, me cae porque siempre nos enseñan que hay gente bien luchona!

Sandra Becerril dijo...

Ahh! Recordar la niñez siempre es increible no? Llegan a nuestra mente resucerdos lindos, otros no tanto, pero siempre la melancolía de regresar al pasado que nos formó y nos hace ser loq ue somos ahora...
Besos

Dragonfly dijo...

Que lindas historias... realmente me gustan mucho, me divierten, me enternecen y todo. Se nota que tuviste una infancia dura, pero si aún así sacas buenos recuerdos de ellas, pues eso dice mucho de la gran persona que eres.

Muchos besos ;)

AndreaLP dijo...

Creo que todos, no importando nuestra condición, tenemos buenos, malos y regulares recuerdos de niñez, pues a pesar de todo, ésa será la época de nuestra vida que recordaremos con más añoranza e inocencia, en la que acumulamos lo que después será nuestra escencia.

Un besito, Fénix.

lully desnuda dijo...

Muy ameno el relato. Qué ocurrencias! Destaco cuando querías ver los pantys de la vecina y el haber destruído un radio para ver los personajes en su interior.

Qué diferente la niñez tuya a las de los actuales bebes, no, e incluyendo la mía donde no habían juegos, ahora se sumergen en el compu y no hacen casi ejercicios, sedentarios se están volviendo. Eso es lo que deben pensar los padres de hoy.

La inocencia tiene sus ventajas y los niños de ahora no lo son tanto, algunos nos dan hasta catedra.

Bonita tu niñez, muy bonita.

Besitos alegres y saludables!

Luis Alejandro Bello Langer dijo...

Mmmhhh...no te considero un Blog "emo"; vivencial 100%, pero no "emo" porque, con el respeto a los practicantes de esa tendencia, lo tuyo no son exageraciones mayores. Algunas son alegres y otras, tristes...pero es la vida misma.

Quizás malas experiencias relacionadas con las Chivas...o el surgimiento de un sentimiento posterior hacia la Máquina. ¿No te parece? Y acerca de tu Madrina, bendito regalo que te dio con la lectura...era la puerta de entrada a otros mundos, ¿no?

Reflexión que nunca está de más: cuando niños éramos felices con tan poco (aunque claro, quizás los de ahora dirán lo mismo, ya de grandes, de los que vendrán). Y vaya si fuiste curioso...te creo que no hubo mala intención, pero anda a explicar eso con la radio hecha añicos. Oye, ¿y no enterrabas la mosca por tu cuenta al darse cuenta de que nadie llegaba al velorio?

Saludos afectuosos, de corazón.